La Torre Eiffel: del odio al amor de este monumento de monumentos
- Arturo Crespo Mocteçuma

- 16 mar
- 3 min de lectura
Domicilio conocido
Diciembre de 2025, a lo largo de varios días
El propósito general de esta página es compartir imágenes, inspirado a partir de trabajo de archivo que he realizado, y que me hizo dar cuenta de la importancia de la coherencia de los espacios. Posteriormente, caí en cuenta de la importancia aún mayor del contexto histórico y de ahí viene la importancia de la fecha de la imagen; un detalle superficial en este caso es que la Torre ha pasado por varios cambios de color que abarcan un espectro de rojo a amarillo y casi negro, pasando por algunos cafés.
Debo destacar que no subí para apreciar la única vista de París que apreciaba Guy de Maupassant: sin la propia Torre a la vista... pues vaya que pocos puntos escapan de su vista; realmente ni pensé en subir. Inevitablemente, habría que comprar con anticipación y hacer fila. Estoy seguro que vale la pena pues la Torre definitivamente que dará unas vistas espléndidas.
Sin considerarme un turista enajenado, reconozco que la Torre ha sido de las pocas cosas que me han impresionado tan inmediatamente. Reusando una frase de Robert Ricard: la mole de la Torre realmente abruma al espectador.
Guy de Maupassant no fue el único que se opuso, sino que básicamente toda la intelligentsia y se organizaron en comités y demás. Hoy, es un símbolo de tal poder, que los turistas pasan a su lado en total estado de enajenación. Me causa mucho ironía que la misma razón que tuvo de Maupassant, la tienen ahora hacia la Torre Montparnasse que, por cierto, ya está en remodelación por un equipo que incluye a Renzo Piano, nada menos. La Torre Montparnasse fue un desatino monumental, literalmente, y, sin embargo, la historia está repitiéndose una tercera vez con la Tour Triangle y así el ciclo de prohibición de construir más de cierta altura, levantar la prohibición, construir algo controversial, reinstalar la prohibición
Un detalle que supe posterior a este viaje es la relación entre la deuda que Francia impuso a Haití por su independencia (que dañó la economía de los esclavistas...), que se tradujo en un pago doble al involucrar un préstamo de un banco francés, Crédit Industriel et Commercial y su subsidiario Banque Nationale d'Haïti, de manera que Haití pagó la "indemnización" y los intereses del préstamo, lo que tomó más de un siglo en pagarse, y que seguramente influye en el estado de crisis en que sigue. Este triste caso de colonialismo extendido es un factor interesante a considerar cuando estemos en presencia de este impresionante y bello monumento, que es el sueño de medio mundo. Todo esto, porque el CIC fue uno de los financiadores de la creación de la Torre.
Va la colección:
Visité el Campo Marte a los X días de estar en París, pues la familia lo tomó como una visita que había que hacer en grupo. Sin embargo, efectivamente a la Torre se le observa desde gran parte de la ciudad, tal como se aprecia en la última de las fotos, que es desde el Jardín Luxemburgo, donde se ubica el senado francés y fue precisamente durante mis primeros 15 minutos de paseo. Era invierno y casi de noche a pesar de ser las 08:30 de la mañana...
Mucho para un objeto destinado a una vida efímera y que ahora "París no sería lo mismo sin ella".




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