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Hotel Camino Real Polanco

Foto del escritor: Arturo Crespo Mocteçuma
Arturo Crespo Mocteçuma
27 sept 2025
3 min de lectura

Actualizado: 26 ago

Mariano Escobedo 700, CDMX

Agosto de 2024 y septiembre de 2025


De Ricardo Legorreta, forma parte de la obra arquitectónica y gráfica que se realizó con motivo de los Juegos Olímpicos en 1968. Un lugar que se ha vuelto de valor personal y queda como primera entrada. Definitivamente, es un espacio expansivo donde da rienda suelta a todos sus recursos arquitectónicos: el lenguaje por el que se le reconocerá, de fuerte ortogonalidad, la colaboración de diferentes artistas

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Áreas públicas

Aunque el hotel abarca un manzana entera, resulta muy discreto tanto por sus comparativamente escasos cinco niveles como por la vegetación exterior. La entrada se destaca por su cromática, pasando posteriormente por una sucesión de espacios.


Una esquina de amarillo con blanco
Una esquina de amarillo con blanco

La celosía de Mathias Goeritz
La celosía de Mathias Goeritz
Contraste de colores, acentuados por el reflejo del piso
Contraste de colores, acentuados por el reflejo del piso

Debo resaltar que los colores que dan la bienvenida no son originales: la icónica celosía rosa era originalmente negra, así como el muro amarillo era blanco. Con ello, cambia completamente el carácter del espacio y es un patrón común: un cambio similar ocurrió con las Torres de Satélite. Estos colores son casi un cliché por su asociación a Barragán. El resultado es muy acertado, definitivamente. En la página oficial del despacho se aprecia una fotografía original.



Aunque el lenguaje artístico es innegablemente similar y el propio Legorreta admite de pronto la inspiración tanto en los ranchos que el propio Luis Barragán vio, como en las obras que realizó (aunque no sea el arquitecto que más menciona, por alguna razón...), Legorreta genera su estilo propio y pienso yo que un conocedor un tanto superficial podrá apreciar las diferencias.


En la entrada recibe un Tamayo
En la entrada recibe un Tamayo

Hay y hubo una buena cantidad de obra gráfica, desde su concepción.


El techo
El techo
Mensajes o Dorados, de Goeritz...
Mensajes o Dorados, de Goeritz...
...a la derecha del Tamayo, subiendo la escalera
...a la derecha del Tamayo, subiendo la escalera
Espacio donde hubo un Calder y con un cuadro de Rodolfo Morales
Espacio donde hubo un Calder y con un cuadro de Rodolfo Morales
Un rincón de caprichosa iluminación
Un rincón de caprichosa iluminación
En el lobby, una obra de Pedro Coronel
En el lobby, una obra de Pedro Coronel

El restaurante Huerta se siente un poco anticlimático ya que no es un espacio precisamente íntimo ni tampoco tiene mayor paisaje más que un mural de José Luis Covarrubias (abajo). Se ubica hacia el acceso posterior.


Al fondo, una obra de José Luis Covarrubias
Al fondo, una obra de José Luis Covarrubias
El logo, por Lance Wyman, en el acceso posterior
El logo, por Lance Wyman, en el acceso posterior

Área de habitaciones

El patio principal desde la habitación
El patio principal desde la habitación

El acabado de las fachadas tampoco es original: el color era más apagado y el material parecía consistir en algún tipo de azulejo.


Habitaciones con su ligero ángulo y otra celosía en rosa
Habitaciones con su ligero ángulo y otra celosía en rosa

La pendiente de la fachada genera un buen aprovechamiento del espacio, dando buena privacidad a las habitaciones.


La imagen de portada...
La imagen de portada...

Se aprecia una horizontalidad que difícilmente se ve actualmente en grandes edificios. La construcción tiene cinco niveles en promedio y más bien aprovecha muy bien todo el terreno: el número de habitaciones es inmenso (+-700) y los espacios son generosos y bien distribuidos entre áreas públicas, habitaciones y áreas verdes. En su momento, la ubicación del hotel se consideraba en las orillas de la ciudad; ahora es completamente céntrico.


Un gran detalle para el espíritu midcentury: la silla Eames lounge
Un gran detalle para el espíritu midcentury: la silla Eames lounge
Una escalera muy llamativa...
Una escalera muy llamativa...

Las celosías en rosa funcionan cubriendo pasillos.

...que provee esta otra imagen
...que provee esta otra imagen

Un rincón casi monacal, que me recuerda a Luis Barragán
Un rincón casi monacal, que me recuerda a Luis Barragán

Por momentos, el hotel da la sensación de un laberinto, con muchas secuencias de pasillos y patios, y es posible desorientarse momentáneamente. Por otro lado, los desniveles básicamente no cuentan con rampas.


Geometría básica: cilindros y cuadrados
Geometría básica: cilindros y cuadrados



Los cilindros son otra aportación de Goeritz, funcionan como muro en el extremo sur del hotel dan lugar a un patio propio, limitando la vista de la calle




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