El recorrido hacia la Cuadra San Cristóbal

Un largo camino hacia Atizapán
Agosto de 2026
Uno de los hítos del mítico Luis Barragán, uno que recientemente abrió al público y que presenta un buen estado de conservación.

La Cuadra es una parte dentro de un conjunto de conjuntos que se compone de Arboledas y Los Clubes. De manera un tanto simbólica, el recorrido inicia con las Torres de Satélite: desde ahí, hay un largo legado de obra barraganiana.
Se trata de una zona que hasta recientemente estaba alejada de la ciudad y en la época de posguerra se inció su desarrollo a manera de los suburbios de la American Way of Life. Luis Barragán participó en cada etapa, que aquí menciono en términos de secuencia espacial: las Torres de Satélite serían el monumento de bienvenida al desarrollo homónimo; Lomas Verdes, un conjunto vecino a Satélite, y, finalmente, la secuencia de Arboledas y los Clubes. Por lo temporal: coinciden las Torres en aparecer primero, en 1957, seguido de Arboledas entre 57-62, los Clubes 61-66, Lomas Verdes 64-67 y la Cuadra misma al final, entre 66-68.
Cuesta trabajo vislumbrar que toda esta zona era ajena a la urbanización, que se terminaba la Ciudad de México y se llegaba después de un paseo por carretera: ahora son casi 30 km desde la desviación a Arboledas hasta donde lo urbano se pierde en el paisaje.
El recorrido inicia con las Torres de Satélite


El sitio de las Torres es un tipo de glorieta rodeada por el Períferico/Autopista a Querétaro, donde hay lugares para estacionar; es un espacio bastante amplio para recorrerlas con calma sin sentirse aplastado por el tráfico.

Este proyecto surge por la invitación de Mario Pani y Barragán colaboraría con Mathias Goeritz. Por cierto, en un futuro crearía tensión entre el ego de ambos, disputándose la autoría.
La historia cromática es un tanto complicada: en un modelo, se ve que solamente el azul cambió a blanco y, en otros, se ve un paleta de colores bronce/café.

Pasados algunos kilómetros, hay un puente que diseñó el mismo Barragán y que ahora queda muy discreto. Ahí inicia la división de Arboledas.
Arboledas
Con el Paseo de los Gigantes inicia la obra reconocible (la "irreconocible" sería el trazado de la calle, en esta analogía). Se trata de un amplio camellón que culmina con el conjunto de muros blancos y el azul, y el bebedero negro, que en fotos se siente más grande. Llegando en coche es un tanto complicado, pues el camellón va a lo largo de una calle cerrada. Definitivamente no es algo que se nos aparezca sino que se necesita ir a buscar.







°°°°°
Finalmente, habiendo aprovechado el paseo, y dando algunas vueltas más, llegamos a la Cuadra.
La Cuadra
Entramos por la salida, para evitar molestar a la caseta de entrada de los Clubes.

Se sigue por un espacio que no aparece en los catálogos fotográficos y que probablemente sirvió para ejercicios a caballo, según interpreto unos planos, aunque actualmente la entrada es muy pequeña para caballos, pero puede ser una modificación (siguientes imágenes).


El famoso muro rosa está colocado de manera que divide las áreas públicas y privadas de la casa. Con estas fotos como referencia: hacia la derecha está lo privado.

El muro rosa se pensó para andar sobre caballo, de manera que el nivel de vista sería otro, al enmarcar la vista de una manera que no se aprecia a pie y que posiblemente ya nadie pueda hacerlo.

Pasando por afuera de las recámaras, se llega a la casa desde afuera, pasando por el patio y alberca.

El interior de la casa se modificó para albergar exposiciones, lo que parece haber roto los espacios interiores, perdiéndose la cualidad doméstica, aunque cuenta la leyenda que Barragán dejó el proyecto de la casa casi por completo a Andrés Casillas y acaso eso influya en su menor "valor"... Por cierto, este dato lo tengo por una entrevista que le realizaron y en ninguna otra fuente lo he vuelto a leer.

Un par de vistas desde el interior, a cada lado del muro:


La exposición, que consiste en maquetas de sus obras representativas, funciona como recorrido en un solo sentido y, al salir, se permite estancia libre en el espacio exterior.




El propósito original de la Cuadra, que tanto ocupó a Barragán y que culmina en una obra maestra, se perdió ya: el caballo. Aunque la Cuadra no parece seguir el destino de un museo congelado en el tiempo, pues según su propia literatura será un centro cultural. Yo espero que sí.

Para este momento, hay mucho espacio aún fuera del público, que parece que será abierto con el tiempo, y otros elementos que aún faltan para la operación completa del lugar, tal como echar a andar la fuente de la alberca para caballos y cuyo muro estaban pintando; una omisión importante es la Fuente de los Amantes. El frente de la casa y en general los alrededores -menos fotogénicos- están fuera de la vista con conos de tránsito. Tuvimos la impresión de que el espacio abrió antes de estar terminado.
Por su naturaleza, se trata de un espacio amplio y generalmente accesible. Podrían resolver un par de escalones con un rampa superficial en los accesos a la casa y generar un buen espacio de baño.






Comentarios